Café de Tolima con Denominación de Origen

Mediante la Resolución 2458 del 30 de enero de 2017, la Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia (SIC) declaró la protección de la Denominación de Origen Café de Tolima, para el café que se cultiva en los 38 municipios con vocación cafetera en el Departamento. En la misma decisión, delegó en la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) la facultad para autorizar el uso de la denominación de origen, un reconocimiento más para las 62 mil familias que cosechan el grano en el departamento. 

Esta denominación es la quinta que se otorga a un café regional en el país. Anteriormente, fue protegido el café cultivado en Cauca, Huila, Nariño y Santander, por parte de la SIC. Hoy también se encuentra protegido el café de la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá.

De acuerdo con Gildardo Monroy Guerrero, Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Tolima, “en el año 2007 se iniciaron, por parte de Cenicafé, los estudios de referencia de la calidad del café de Tolima, tomando información de la calidad sensorial, física, química, análisis de suelos, manejo agronómico e investigación climática, que soportaron la solicitud de Denominación de Origen Café de Tolima ante la Superintendencia de Industria y Comercio”.

En el año 2014 concluyó esta importante labor de estudio con una totalidad de 868 predios pertenecientes a los 38 municipios cafeteros, que permitieron confirmar aquellos atributos propios del café de Tolima y que lo diferencian del que se cosecha en otras regiones de la geografía colombiana. De acuerdo con la Resolución 2458, el producto al que se aplicará la Denominación de Origen Café de Tolima es el café arábigo lavado suave que se caracteriza por poseer una taza con acidez y cuerpo medio-alto, limpia y suave, además de las otras características allí descritas.

¿Qué es y para qué sirve una Denominación de Origen?

Una Denominación de Origen (DO) es un signo distintivo que consiste en un nombre geográfico específico utilizado para identificar productos que provienen de dicho origen, y cuya calidad está directamente vinculada con ese origen.

Para lograr el reconocimiento de protección de una DO es necesario presentar una solicitud formal, a la que es preciso adjuntar una serie de datos, información y documentos que demuestren ese vínculo entre el origen y la calidad del producto. Por la exigencia del sistema, no cualquier producto puede ser reconocido como DO.

Gestionar el reconocimiento de una DO implica un gran esfuerzo, en este caso por parte de la Federación, y la delegación de su administración, supone también un alto grado de confianza en la capacidad y responsabilidad de la Federación para su adecuado manejo en defensa de los intereses de los productores.

Las DO son un amparo legal que permite garantizar a clientes y consumidores que un producto certificado cumple con los procesos y requisitos de calidad asociados a dicha denominación y al origen específico. De esta forma, el consumidor puede confiar en lo que está comprando y el productor se ve recompensado por sus esfuerzos para producir un producto de calidad superior que cumple los estándares de la denominación. Según las normas que regulan la materia, cualquier uso, imitación o evocación de la DO que no esté debidamente autorizada, constituye una infracción a las normas legales del país donde la denominación está protegida.

En el caso del Café de Colombia y los cafés regionales protegidos se ha demostrado que la calidad del producto obedece no sólo a las condiciones específicas de clima, localización y oferta ambiental de la región, sino también al respaldo y control de calidad por parte de la organización. Las Denominaciones de Origen son uno de los diversos instrumentos que permiten asegurar o dar una garantía del origen de un producto. Entre otras herramientas utilizadas por la Federación internacionalmente están las Indicaciones Geográficas Protegidas, y las Marcas de Certificación, así como los programas de licenciamiento utilizados como garantía de origen.

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