Las monjas que cultivan, venden y consumen marihuana

Su aspecto es el de unas monjas, no son monjas. A sí mismas se denominan las 'Hermanas del valle' o 'hermanas de la mala hierba' y sí, cultivan marihuana en California, donde su consumo y producción se legalizó. En Colombia, el Gobierno Nacional expidió el decreto 613 de 2017, por el cual se reglamentó la ley 1787 de 2016, que crea un marco regulatorio para permitir el acceso seguro e informado al uso médico y científico de cannabis.

La hermana Kate, fundadora de esta peculiar orden, asegura que su santísima Trinidad es la planta de la marihuana, lo que no dice es que la hace tocar el cielo en un viaje de lo más espiritual. "No somos una religión", añade, aunque si lucen hábitos de monja.


Lo que hacen las hermanas es cultivar la 'bendita hierba' de manera totalmente natural en un ambiente espiritual que consideran sagrado. Luego la procesan para elaborar un aceite medicinal que exportan. "Enviamos nuestros productos alrededor del mundo ", explican. Por su puesto, ellas son las primeras en probar las bondades de su divina actividad.

Aceite de infusión, alcohol vegetal, tópico ungüento son algunos de los productos que preparan en la pequeña hacienda del valle central de California 3144 Street Ste. 125 – 205, donde se respira espiritualidad y un respeto por la planta y por la madre tierra.


La misión de las hermanas es, según ellas dicen, es quitarle el poder a las farmacéuticas y a los entramados corporativos, ponerlo de nuevo en manos de la clase trabajadora y estimular la economía local y mejorar la salud de muchos enfermos.


Para lograrlo, han trazado alianzas estratégicas con socios de la zona que comparten su visión. Entre ellos se encuentra una familia hispana del valle que creará el segundo centro de elaboración de cannabis medicinal asociado a la "orden" de las hermanas.


En la Granja viven las hermanas apegadas a principios de vida austeros y desplegando a los cuatro vientos su amor por la madre naturaleza.


Las hermanas realizan un ritual que "honra a las plantas" y que consiste en unos cánticos cuya letra proviene de América Latina.


"No estamos aquí para emular nada de la Iglesia católica. Adoptamos un uniforme con el que la gente se identifica y que tiene un significado. Significa orden, disciplina y limpieza", aseguró Kate. "Y sentimos que tenemos el derecho a usar este uniforme ya que la Iglesia católica lo ha abandonado", concluyó.
 

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